Zujoabi

El go-kart de mamá

Te voy a contar de un día, antes que lo vaya a olvidar,
cuando mi papá construyó para la familia un go-kart,
hecho con el motor de una vieja máquina para podar,
ruedas, tubos y piezas, que en su bodega pudo hallar.

Mi mamá le había dicho que quería un go-kart para pasear,
uno para que los cinco saliéramos en un viaje familiar.
Era ya tarde cuando de casa salimos y empezamos a viajar,
llevaba mamá leche y galletas para en el camino merendar.

No recuerdo por dónde pasamos, no me puse a mirar.
Papá estaba muy cansado pues había trabajado sin parar.
Con cansancio manejaba y se durmió, un segundo nada más,
y el go-kart sobre un bordo grande, con todos fue a trepar.

Se despierta papá muy asustado, pero nos trata de ayudar:
"Bajen uno a uno con cuidado, en la orilla se quedarán".
Más, al bajar uno de nosotros, el go-kart se empezó a deslizar;
del otro lado de bordo un gran barranco se podía mirar.

Pensamos "Hasta aquí llegamos es ya nuestro final",
pero apenas unos centímetros abajo, un arbusto nos pudo parar.
Bajamos todos y regresamos el go-kart a la calle para continuar.
Nos pusimos de nuevo en marcha, todos sin mirar atrás.

Sé que suena un poco loco, pero no sé a dónde fuimos a llegar.
No recuerdo a qué lugar fuimos todos trepados en el go-kart.
Te lo cuento como yo recuerdo, como recuerdo el sueño hasta despertar.

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